1. ¿Por qué debemos bautizarnos?
Hechos 2:38 "Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo  para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo"

2. Quiere decir que: ¿Son perdonados todos los pecados? ¿Todos?¿ No importa que haya hecho?
Sí.

3. ¿Como puedo estar seguro?¿Dice La Biblia algo al respecto? Sí  - 1 Juan 1: 9 "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad"
Respuesta:
¿Porque se bautizo Jesus? Juan 13:15
"Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis"
1. Creer en el Señor Jesús.

Hechos 8:37 Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

2 .  Responder  "Si" al llamado de Dios.

Hebreos  3:15 Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.

3. Pedir el santo bautismo.

Hechos  8:35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.     
Hechos  8:36 Y yendo por el camino, llegaron á cierta agua; y dijo el eunuco: He aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?     
Hechos  8:37 Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.     
Hechos  8:38 Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y bautizóle. 


4. Abandonar el pecado.

Romanos 6:11 Así también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos á Dios en Cristo Jesús Señor nuestro.     
Romanos 6:12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias;     
Romanos 6:13 Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumento de iniquidad; antes presentaos á Dios como vivos de los muertos, y vuestros miembros á Dios por instrumentos de justicia.

¿Que debo Hacer?
Estudio Adicional


La palabra bautismo viene de un vocablo griego que significa “hundir”, “sumergir”. El bautismo es símbolo de la muerte a una vida de incredulidad, y del nacimiento a una nueva experiencia en Cristo. Es un recordatorio de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 6:3, 4). Nuestro Señor Jesús, aunque no necesitaba bautizarse lo hizo para dejarnos un ejemplo (S. Juan 3:15). Somos bautizados por indicación expresa de Jesús y en nombre de la santísima Trinidad (S. Mateo 28:19).


Todo aquel que cumpla las condiciones requeridas. Entre esas condiciones se destacan: Creer en el Señor Jesús (Hechos 8:36-38). Arrepentirse de todos los pecados (Hechos 2:38). Confesar los pecados (Proverbios 28:13). Conocer la doctrina (S. Mateo 28:20). Practicar la doctrina (S. Mateo 7:21). Pedir el santo bautismo (Hechos 8:36). Aplicando estas condiciones, es claro que no puede ser bautizado un niño pequeño. Pero puede hacerlo un menor que comprenda la doctrina. Si hemos sido bautizados sin nuestro consentimiento, sin una comprensión cabal de toda la verdad, en una forma indebida, o bien si nos hemos apartado de la verdad, la Biblia autoriza efectuar un nuevo bautismo (Hechos 19:1-5).


De acuerdo con el significado de la palabra, con la costumbre de Jesús y los apóstoles, y con su simbolismo, el bautismo debe ser por inmersión, es decir, cubriendo enteramente a la persona con agua. Jesús “subió del agua” (S. Mateo 3:16). Juan bautizaba “donde había muchas aguas” (S. Juan 3:23). “Descendieron ambos al agua” (Hechos 8:38). Sólo hay un bautismo verdadero (Efesios 4:5).

Dice el cardenal James Gibbons: “Por algunos siglos, después del establecimiento del cristianismo, el bautismo fue conferido ordinariamente por inmersión; pero desde el siglo XII ha prevalecido en la Iglesia Católica la práctica de bautizar por infusión…”. — La fe de nuestros padres, p. 256.

Monseñor Juan Straubinger, comentando un versículo acerca del bautismo, dice: “Se refiere al bautismo de los primeros cristianos, los cuales se bautizaban sumergiéndose completamente en el agua. Así como Cristo fue sepultado en la muerte, nosotros somos sepultados en el agua del bautismo”.— Nuevo testamento, p. 614.


Cuando este rito se efectúa con sinceridad, es un testimonio público de la renuncia a la vida pecaminosa pasada y del nacimiento a una nueva vida en Cristo. Se promete el perdón de los pecados pasados y una medida abundante del Espíritu Santo (Hechos 2:38). Además, el bautizado llega a tener una nueva relación con Cristo (Gálatas 3:27). Ingresa como miembro en la iglesia de Cristo (Hechos 2:41).


En la tumba líquida ha quedado sepultada la vida pasada. Ahora comienza una nueva vida (Romanos 6:4). En adelante, la forma de vivir debe cambiar completamente (Efesios 4:22-24). Normalmente, no debería haber más pecado (1 S. Juan 3:9). Ahora hay que cuidarse del mal, confiar en Dios y el maligno no lo tocará. (1 S. Juan 5:18). Comienza la gran obra de santificación (Romanos 6:22); esta consiste en un perfeccionamiento constante de nuestro carácter. Dicha tarea dura toda la vida. No debe haber estancamientos ni retrocesos. (Proverbios 4:18).

El secreto de la santificación consiste en una perfecta unión con nuestro Señor Jesús (S. Juan 15:4, 5). Sin él nada podemos hacer, con él todo es posible (Filipenses 4:13). Habrá una lucha constante con el “viejo hombre”, a quien debemos “crucificar”, y permitir que Cristo viva en nosotros (#Gálatas 2:20#). No debemos desmayar jamás, sino perseverar hasta el fin (S. Mateo 24:13).