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Dios ve todo lo que hacemos y decimos, y en relaidad a él le preocupa cómo nos comportamos. ¡Incluso conoce nuestros pensamientos! Aun cuando Dios ofrece perdonar nuestros pecados, el resultado de quebrantar la Ley de Dios es la muerte. Asombrosamente, algunos cristianos afirman que obedecer sus leyes equivale a practicar el legalismo. Sin embargo, Jesús dijo que si realmente amamos a Dios, haremos todo lo que él nos manda. ¿Será entonces legalismo la obediencia? Saque tiempo para leer esta Guía de Estudio cuidadosamente. ¡Es un asunto de consecuencias eternas!
Realmente ¿Debemos obedecer a Dios?
1. ¿Realmente se preocupa Dios de mí y toma nota de mis actos?
“Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde
lejos mis pensamientos... y todos mis caminos te son conocidos. Pues aun no está la palabra en mi lengua, y he
aquí, oh Jehová, tú lo sabes todo” (Salmo 139:1-4).
“Pues áun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados” (S. Lucas 12:7).

      Respuesta: Sí, Dios conoce íntimamente a cada uno de nosotros (a toda persona que habita en la tierra), mejor de lo que nosotros nos conocemos. El toma interés personal en cada ser humano y vigila cuidadosamente Dios conoce y se preocupa por USTED personalmente. todo lo que hacemos.
3. ¿Por qué requiere Dios obediencia? ¿Por qué esto es necesario?
“Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (S. Mateo 7:14).
“El que peca contra mí, defrauda su alma; todos los que me aborrecen aman la muerte”
(Proverbios 8:36).
“Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida” (Deuteronomio 6:24).
       Respuesta: Porque hay un solo camino angosto que conduce a la piedad y asi lleva al reino de Dios. No todos los caminos conducen al mismo lugar. La Biblia es el mapa y la guía, y tiene todas las instrucciones, advertencias e informes sobre cómo llegar con seguridad a este reino. El desatender cualquier parte de la Biblia nos desvía de Dios y de su reino. El universo de Dios es un universo regido por la ley y el orden. Existen leyes naturales, morales y espirituales. El violar cualquiera de ellas siempre trae como resultado ciertas consecuencias definidas. Los seres humanos, tarde o temprano, descubrirán por ensayo y experiencia los desastrozos resultados de la desobediancia.
      Respuesta: ¡No! Las Escrituras son muy explícitas en este punto. La salvación y el reino de los cielos son para todos los que obedecen los mandamientos del Señor. Dios no promete vida eterna a los que sólo hacen una profesión de fe, o a los que son miembros de iglesia, o a los que se bautizan, sino más bien a los que hacen su voluntad, que está revelada en las Escrituras. Por supuesto que esta obediencia es posible sólo por medio de Cristo (Hechos 4:12).
2. ¿Puedo yo salvarme en su reino sin obedecer su Palabra, como se halla en la Santa Biblia?
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos  (S. Mateo 7:21).
“Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”
(S. Mateo 19:17). “[Cristo] vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Hebreos 5:9).
4. ¿Por qué permite Dios que la desobediencia continúe? ¿Por qué no destruye ahora el pecado y a los pecadores?
“He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él” (S. Judas 14-15). “Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios” (Romanos 14:11).
     Respuesta: Dios permite que la desobediencia y el pecado continúen hasta que todos se convenzan plenamente de la justicia de Dios, de su amor y de su misericordia. Finalmente, todos se darán cuenta de que Dios, al exigir obediencia, no está tratando de imponer por la  su voluntad sobre nosotros, sino más bien trata de impedir que nos dañemos y destruyamos a nosotros mismos. El problema del pecado no estará resuelto mientras aun los pecadores más cínicos y endurecidos no estén convencidos del amor de Dios y confiesen que él es justo. Tal vez se necesite una catástrofe de grandes proporciones, o algo peor, para que algunos se convenzan, pero finalmente los horribles resultados de una vida pecaminosa convencerán a todos de que Dios es justo y recto. Entonces, y únicamente entonces, puede el Señor poner fin con seguridad al pecado y a la desobediencia.
El pecado podrá ser destruido con seguridad por Dios solamente después de que todos entiendan y acepten que él es justo, amoroso y misericordioso
5. ¿Destruirá en realidad Dios a los desobedientes?
“Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio” (2 Pedro 2:4).
“Jehová... destruirá a todos los impíos” (Salmo 145:20). “En llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”  (2 Tesalonicenses 1:8).
     Respuesta: Sin duda alguna. Los desobedientes, incluyendo aun el diablo y sus ángeles que pecaron, serán destruidos. Siendo así, seguramente es hora de abandonar toda idea confusa tocante a lo que constituye el bien o el mal. Es mejor que deje de permitir que sus racionalizaciones y sus ideas egoístas lo guíen, y permita, en cambio, que el gran libro de Dios le hable de nuevo. Y es mejor que lo haga ahora, porque ya no hay mucho tiempo.
6. Deseo obedecer todas las reglas de Dios. ¿Cómo puedo estar seguro de que no paso por alto ninguno?
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado... Usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios” (S. Juan 7:17). “Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas” (S. Juan 12:35).
“Al oir de mí me obedecieron” (Salmo 18:44).
      Respuesta: Dios no deja lugar a dudas. Elpromete guardarme del error y guiarme con seguridad a toda verdad, si yo
a.  oro fervientemente pidiendo dirección,
b.  sinceramente estudio la Palabra de Dios, y
c.  sigo o practico la verdad tan pronto como la veo.
7. ¿Me considera Dios culpable por desobedecer una verdad que nunca antes me fue aclarada?
“Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece” (S. Juan 9:41). “Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4:17). “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré” (Oseas 4:6). “Buscad, y hallaréis” (S. Mateo 7:7).
       Respuesta: Si yo no he tenido oportunidad de conocer una determinada verdad bíblica, Dios no me hace responsable. Pero la Biblia enseña que yo soy responsable ante Dios por toda la luz (el conocimiento de lo recto) que poseo, y por todo lo que puedo adquirir.
Muchos que rehúsan o se olvidan de estudiar, buscar, aprender y escuchar la verdad serán destruidos por Dios porque ellos “han rechazado el conocimiento”. El imitar al avestruz en estos asuntos de extrema importancia es fatal. Yo tengo la responsabilidad de buscar diligentemente la verdad.
8. Pero Dios no es particularmente exigente con respecto a la obediencia de los pequeños detalles, ¿no es así?
“No verán los varones que subieron de Egipto... la tierra que prometí... por cuanto no fueron perfectos en pos de mí; excepto Caleb... y Josué... que fueron perfectos en pos de Jehová” (Números 32:11-12).
“No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (S. Mateo 4:4).
“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (S. Juan 15:14).
       Respuesta: Por cierto Dios exige el cumplimiento de todo detalle. El pueblo de Dios del Antiguo Testamento llegó a comprobar este hecho para su dolor. 603.550 hombres salieron de Egipto rumbo a la tierra prometida de Canaán. De este grupo, sólo Caleb y Josué siguieron plenamente al Señor, y ellos solos entraron en Canaán. Los otros 603.548 murieron en el desierto. Jesús dice que tenemos que vivir de acuerdo con “toda palabra” de la Escritura. No hay una sola palabra que sobre, ni falta una sola palabra. Todas son importantes.
Apenas dos de entre los miles de israelitas que salieron de Egipto siguieron fielmente a Dios y fueron capaces de entrar en la Tierra Prometida.
9. Cuando descubro una nueva verdad, espero que todos los obstáculos desaparezcan antes de practicarla. ¿No es eso lo mejor?
“Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas” (S. Juan 12:35). “Me apresuré y no me retardé en guardar tus mandamientos” (Salmos 119:60). “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (S. Mateo 6:33). “Al oir de mí me obedecieron” (Salmo 18:44).
       Respuesta: No. Al conocer una nueva verdad biblica, nunca es mejor esperar. De hecho, la postergación es la trampa más peligrosa del diablo. Parece tan inofensivo esperar, pero la Biblia enseña que a menos que una persona actúe inmediatamente para conformar su vida con la luz, ésta rápidamente se convierte en oscuridad. Los
obstáculos a la obediencia no son quitados mientras estamos detenidos y esperamos, sino que al contrario, generalmente aumentan de tamaño. El hombre le dice a Dios: “Abreme el camino y yo avanzaré”. Pero el método de Dios es precisamente lo opuesto. El dice: “Avanza, y yo te abriré el camino”.
10. ¿Pero no es imposible la obediencia para los seres humanos?
“Para Dios todo es posible” (S. Mateo 19:26). “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). “A Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús” (2 Corintios 2:14). “El que permanece en mí, y yo en él,... éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (S. Juan 15:5). “Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra” (Isaías 1:19).
      Respuesta: Ninguno de nosotros puede obedecer con su propio poder, pero por medio de Cristo podemos y debemos hacerlo. Satanás, con el propósito de hacer parecer poco razonables las órdenes de Dios,inventó la mentira de que la obediencia es imposible.
11. ¿Qué le pasará a una persona que voluntariamente y a sabiendas continúa en la desobediencia?
“Si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios” (Hebreos 10:26-27).
“Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va” (S. Juan 12:35).
      Respuesta: La Biblia no deja lugar a dudas. La respuesta es solemne y sorprendente, pero es cierta. Cuando una persona a sabiendas rechaza la luz y continúa en la desobediencia, con el tiempo la luz se apaga y ella es dejada en completas tinieblas. La persona que rechaza la verdad queda sometida a un gran engaño y a la ilusión de creer que el error es verdad (2 Tesalonicenses 2:11).
Ningún hijo obedecerá plenamente
a sus padres a menos que los ame.
12. Yo pensaba que el amor era más importante que la obediencia. ¿No es asi?
“Jesús... le dijo: El que me ama, mi palabra guardará... El que no me ama, no guarda mis palabras” (S. Juan 14:23-24). “Este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3).
     Respuesta: No. ¡Claro que no! De hecho, la Biblia enseña que el verdadero amor a Dios no puede existir sin obediencia. Ni puede una persona ser en realidad obediente sin amor. Ningún hijo obedecerá plenamente a sus
padres a menos que los ame, ni puede amar a sus padres sin obedecerles. El verdadero amor y la obediencia son inseparables.
13. Pero yo siempre pensé que la verdadera libertad en Cristo me exime de la obediencia. ¿No es así?
“Si vosotros permaneciereis en mi palabra..., conoceréis la verd ad, y la verdad os hará libres... Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (S. Juan 8:31-32, 34). “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia” (Romanos 6:17-18). “Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente. Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos” (Salmo 119:44-45).

Sólo el ciudadano que obedece la ley tiene libertad. De la misma manera, la libertad cristiana genuina significa libertad de la desobediencia.
      Respuesta: No. La verdadera libertad viene solamente por la obediencia. Significa que, o tenemos libertad “del pecado” (Romanos 6:18), o de la desobediencia, que es la violación de la ley de Dios (1 Juan 3:4). El ciudadano que obedece la ley tiene libertad. El desobediente es detenido y pierde su libertad. La libertad sin obediencia es como la falsa libertad de un automóvil que marcha sin conductor, y conduce a la confusión y a la anarquía. La verdadera libertad cristiana significa libertad de la desobediencia. La desobediencia siempre le hace daño a una persona y la lleva a la cruel esclavitud del diablo.
14. ¿Cuando yo sé que Dios requiere algo, debo obedecer aunque no entienda por qué lo pide?
“Oye ahora la voz de Jehová que yo te hablo, y te irá bien y vivirás” (Jeremías 38:20). “El que confía en su propio
corazón es necio” (Proverbios 28:26). “Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre” (Salmo 118:8).
“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:9).
“¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?” (Romanos 11:33-34). “Les haré andar por sendas que no habían conocido” (Isaías 42:16). “Me mostrarás la senda de la vida” (Salmo 16:11).
      Respuesta: Con toda seguridad. Debemos darle crédito a Dios por ser lo suficientemente sabio como para pedirnos algunas cosas que no entendemos. Los buenos hijos obedecen a sus padres aunque la razón de las órdenes no sea clara. La fe y la sencilla confianza en Dios nos convencerá de que él sabe lo que es mejor para nosotros, y de que en su amor nunca nos conducirá por una senda equivocada. Aunque no comprendamos plenamente los propósitos de Dios, sería una
Los hijos amantes de sus padres los obedecen aunque no siempre entiendan su mandato. Lo mismo sucede con los hijos de Dios.
15. ¿Quién es el que inspira toda desobediencia?
“El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio... En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia... no es de Dios” (1 Juan 3:8, 10). “Satanás... engaña al mundo entero” (Apocalipsis 12:9).
     Respuesta: El diablo es responsable. El sabe que toda desobediencia es pecado, y que el pecado produce infelicidad, tragedia, alienación de Dios y destrucción final. Con amargo odio, trata desesperadamente de inducir a todos a la desobediencia. Y usted está afectado por esto. Debe encarar los hechos y hacer una decisión. Desobedecer y perderse, o aceptar a Cristo, obedecerle y salvarse. Su decisión concerniente a la obediencia es una decisión con respecto a Cristo. Usted no puede separarlo a él de la verdad, porque él dice: “Yo soy la verdad” (S. Juan 14:6). “Escogeos hoy a quién sirváis” (Josué 24:15).

16. ¿Qué promesa gloriosa concerniente a un extraordinario milagro les ofrece la Biblia a los hijos de Dios?
“El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).
       Respuesta: ¡Alabado sea Dios! El promete que (si lo seguimos gustosamente) al igual que obró un milagro para traernos un nuevo nacimiento, continuará obrando los milagros que sean necesarios en nuestra vida hasta que lleguemos sanos y salvos a su reino.
17. ¿Desea usted comenzar con todo el corazón a obedecer y seguir a Jesús inmediatamente?
RESPUESTAS A OTRAS PREGUNTAS

1. ¿Se perderán algunos que creen que realmente están salvados?
RESPUESTA: ¡Sí! S. Mateo 7:21-23 afirma que muchos que profetizan, que echan fuera demonios y hacen muchas obras maravillosas en el nombre de Cristo, se perderán aunque piensen que son salvos, porque no hicieron “la voluntad de mi Padre que está en los cielos”, dijo Cristo (versículo 21). Los que rehúsan obedecer la voluntad de Dios terminarán creyendo una mentira (2 Tesalonicenses 2:11-12), y así pensarán que son salvos cuando en cambio están perdidos.

2. Puesto que sólo hay un camino recto, ¿qué ocurrirá a las personas sinceras que verdaderamente piensan que están en lo correcto cuando en realidad están equivocadas?
RESPUESTA: Jesús dice que él las llamará al camino verdadero, y que sus ovejas oirán su voz y la seguirán. (Véase S. Juan 10:16, 27.)

3. ¿Entonces la sinceridad y el celo no son suficientes?
RESPUESTA: No, no lo son. Debemos también estar en la verdad. El apóstol San Pablo era sincero y celoso cuando perseguía a los cristianos antes de su conversión, pero también estaba equivocado (Hechos 22:3-4; 26:9-11).

4. Algunos creen que es una imposibilidad científica que Dios pueda ver a todos al mismo tiempo.
RESPUESTA: También muchos creían que el diluvio de Noé era imposible, porque nunca había llovido (Génesis 2:5-6), pero de todos modos se produjo. Buscar razones llamadas “científicas” para la desobediencia es el pasatiempo favorito de la clase de personas mencionada en Romanos 1:22, que “profesando ser sabios, se hicieron necios”.

5. ¿Qué pasará con las personas que no han recibido ninguna luz?
RESPUESTA: La Biblia dice que todos han recibido alguna medida de luz. “Aquella luz verdadera (Cristo), que alumbra a todo hombre” (S. Juan 1:9). Cada persona será juzgada de acuerdo con la manera en que
siguió la cantidad de luz que le resultó accesible. Aun los paganos tienen alguna luz y obedecer la ley, según Romanos 2:14-15.

6. Le he pedido a Dios que me dé una señal si quiere que le obedezca. ¿No es éste un método seguro?
RESPUESTA: ¡No! No lo es. Jesús dijo: “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada” (S. Mateo 12:39). Toda enseñanza espiritual debe sercotejada con la Biblia, y si está en armonía con la Palabra de Dios, debe ser aceptada y seguida (Isaías 8:20; 2 Timoteo 2:15). Los que no aceptan las claras enseñanzas de la Biblia tampoco se dejarán convencer por señales. Como dijo Jesús: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levantare de los muertos” (S. Lucas 16:31).

7. Hebreos 10:26-27 parece indicar que si una persona comete voluntariamente un solo pecado, después de haber obtenido el conocimiento de la verdad, se perderá. ¿Es esto verdad?
RESPUESTA: ¡No! Cualquiera puede confesar un pecado tal y recibir perdón. La Biblia no está hablando aquí de un acto o un pecado solo, sino de quien presuntuosamente continúa en el pecado y rehúsa rendirse a Cristo después que recibe la luz. Tal actitud contrista al Espíritu Santo y lo obliga a irse del corazón (Efesios 4:30). Así se endurece el corazón de la persona, hasta el punto de que desaparece de él toda sensibilidad espiritual (Efesios 4:19), y se pierde. La Biblia dice: “Preserva también a tu siervo de  las soberbias [“pecados presuntuosos” en la versión Inglesa de King James]; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro y estaré limpio de gran rebelión” (Salmo 19:13).

8. ¿Necesita una persona ser muy instruida para entender la Biblia?
RESPUESTA: ¡No! Aun la persona más sencilla puede entenderla si se entrega al Señor. (Véase Salmo 19:7; 119:130; S. Mateo 11:25.)