Las hermosas enseñanzas de La Biblia
"Los misterios de la Biblia, lejos de ser un argumento contra ella, se encuentran entre las más fuertes pruebas de su inspiración divina. Si su descripción de Dios consistiese sólo en lo que nosotros pudiéramos comprender, si su grandeza y majestad pudiesen ser abarcadas por mentes finitas, la Biblia no llevaría como lleva, evidencias inconfundibles de la divinidad.... Cuanto más escudriñamos la Biblia, tanto más profunda es nuestra convicción de que es la Palabra del Dios viviente, y la razón humana se inclina ante la majestad de la revelación divina."
¿Cuál es la procedencia del nombre Biblia?

Biblia es un termino procedente de la palabra griega biblíon, que significa rollo, papiro o libro, y de la expresión griega ta biblía ta hágia , que significa los libros sagrados.
¿Qué es La Biblia?

La Biblia es el Libro Sagrado de la fé cristiana.  Es la Palabra de Dios inspirada e infalible; formada por 66 libros  (39 en el AT y 27 en el NT),  escrita por más de 40 autores diferentes, desde el año 1500 A.C. hasta el año 100 D.C.; en tres continentes y en tres idiomas:  Hebreo, Arameo y Griego.
La Biblia contiene en sí misma, pruebas de su origen divino. Ningún otro libro puede contestar las preguntas de la mente o satsfacer los anhelos del corazón.  No es un libro científico ni intenta serlo.  Más bien, afirma ser la revelación de Dios a Su pueblo.  La Biblia nos relata el principio de la vida en este mundo y nos dice cual es el destino final del hombre. Se adapta a todas las edades y condiciones de la vida, y esta llena del conocimiento que ilumina la mente y santifica el alma.
¿Quién escribió La Biblia?

"Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo,"  2 P 1:21
  La palabra  "inspiración" significa "aliento de Dios".  Por lo tanto, cuando decimos que la Biblia es inspirada, estamos diciendo que Dios es el autor de ésta, que Dios se movió a través de la personalidad y habilidades de los escritores Bíblicos."  "Siglos después del diluvio, cuando los hombres se multiplicaron y las tinieblas se asentaron de nuevo sobre el mundo, los hombres santos escribieron movidos por el Espiritu de Dios.  Así Dios habló a su pueblo, y por medio de él al mundo, para que el conocimento de Dios y de su voluntad no se desvaneciera de la tierra.
Durante centurias esta obra prosiguió, hasta que vino Cristo Jesus, con el mensaje de  luz y salvación predicado por El y por  sus opóstoles. Finalizando así el registro de las Escrituras y se completó la Palabra de Dios. La Biblia."
El profeta Moisés escribió los primeros cinco libros 1400 años a.C. El apóstol Juan escribió el último libro, el Apocalipsis, alrededor del año 95 d.C. Durante los 1.500 años transcurridos entre la redacción del primero y del último libro de la Biblia, por lo menos otros 38 profetas escribieron inspirados por Dios.
Los varios escritores de la Biblia vivieron en diferentes tiempos y culturas, algunos separados por cientos de años. . Unos eran comerciantes, otros pastores, pescadores, soldados, médicos, predicadores, reyes, etc. Es decir, personas de las más variadas culturas, formas de vida, niveles sociales, y hasta de opuestas filosofías.
Pero lo maravilloso es que los 66 libros de la Biblia, con sus 1.189 capítulos formados por 31.173 versículos, revelan una unidad armoniosa en todo su mensaje.
Supongamos que alguien toca a su puerta y cuando entra deja en la sala de su casa un pedazo raro de mármol. Después sale sin hablar. Así sucesivamente, unos 40 visitantes más hacen lo mismo: uno tras otro coloca su pedazo de mármol junto al primero. Y cuando sale el último, usted contempla, para su asombro, que se ha formado una hermosa estatua. Posteriormente usted descubre que estos "escultores" nunca se conocieron y que provenían de diferentes partes del mundo: China, Brasil, Rusia, India y otras partes del mundo. ¿Qué pensaría usted? Seguramente que alguien planeó la estatua y envió a cada escultor instrucciones exactas y específicas.
La Biblia comunica, en todas sus páginas, un mensaje coherente, como una perfecta estatua de mármol.
La asombrosa unidad de la biblia es una prueba fehaciente de que no se trata meramente de literatura humana, sino de la Palabra de Dios.

Estudiemos
1.
¿Pero cuán dignos de confianza son estos escritos?
"Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo". -- 2 S. Pedro 1:20-21.
Respuesta:  Los escritores de la Biblia no pusieron allí su propia voluntad o deseo. Contaron en lenguaje humano todo lo que vieron y escucharon; pero su mensaje vino de Dios directamente, a través de su Espíritu.
En la Biblia, Dios revela su voluntad y nos asegura que el bien finalmente triunfará sobre el mal y que la paz reinará para siempre en el mundo

¿Cómo Jesús demostró su confianza y su creencia en la Escritura?
Jesús dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que
sale de la boca de Dios.” “Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”.
“Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (S. Mateo 4:4, 7, 10).
"Tu palabra es verdad” (S. Juan 17:17).
Respuesta: Jesús citó la Escritura cuando enfrentó las tentaciones de Satanás. También declaró que la Biblia es verdad (S. Juan 17:17). Jesús a menudo citó las Escrituras como la fuente de autoridad para sus enseñanzas.
2.
¿Como fue dada La Biblia a la humanidad?
" DIOS, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo á los padres por los profetas," Hebreos 1:1
Respuesta: La Biblia fue  escrita por profetas, apostoles y  santos hombres,  que estaban guiados (inspirados) por el Espíritu Santo.
3.
¿A qué se compara la Santa Biblia?

A) Salmos 119:105 Lámpara es á mis pies tu palabra, Y lumbrera á mi camino.
R:  A una lampara que alumbra el camino de la persona que lee La Biblia
¿Qué beneficio proporciona el estudio de la Santa Biblia?
Juan 5:39  "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;" 
R: Conocemos a Dios y quien es Jesus. Por medio de La Biblia conocemos de la vida eterna.
4.
¿Que debo Hacer?
1. Tener una Biblia y leerla
     todos los días
Deuteronômio 17:19 Y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda á temer á Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de aquesta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra:
2. Escudriñarla, estudiarla
     siempre

S Juan 5:39 Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.
3. Aceptarla con gozo
    y alegría.
Jeremias 15:16 Halláronse tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fué por gozo y por alegría de mi corazón: porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
4. Practicar sus enseñanzas.
Apocalipsis 1:3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas: porque el tiempo está cerca.
Vida en la Palabra de Dios
En la película de ciencia ficción El libro de Elí, con el actor Denzel Washington, un espadachín de una sociedad post apocalíptica recorre un país deshabitado para llevar un libro a la última ciudad funcional. En el transcurso de su viaje, una banda de maleantes intenta quitarle el libro que él protege con su vida. Hacia el fin del filme, el cineasta aprende que el protagonista es ciego, que el libro que él protege es la Biblia, y que en realidad las páginas estaban en blanco, y el contenido de toda la Biblia había sido memorizado por el héroe.

En una de las escenas finales, el líder de los maleantes confiesa que busca obtener la Biblia porque con ella puede obtener un tremendo poder al utilizarla para manipular las masas. Aunque su escepticismo expresa el sentir de algunos, para la gran mayoría de los que leen la Biblia, sus páginas han traído a su vida una fuente de sentido y esperanza.

Con ventas superiores a cualquier otro libro a lo largo de la historia, la popularidad y permanencia histórica de la Biblia demuestran que su mensaje constituye una aportación importante a la experiencia humana. Y aunque su lectura no garantiza la felicidad de cada persona que la emprende, permítanme proponer que los principios que enseña pueden ayudarnos extraordinariamente en nuestra búsqueda instintiva de la felicidad. Lo que sigue a continuación son conceptos muy básicos para un creyente practicante, pero podrían reafirmar nuestra determinación de aprovechar este magnífico recurso.

Lo que la Biblia nos enseña

1. Nos ofrece una identidad. Para muchos que somos inmigrantes, las circunstancias de la adaptación paulatina a otra cultura a menudo nos crean ambivalencias. Compartimos tradiciones y costumbres con personas de nuestro terruño, pero también adquirimos nuevos esquemas propios del país que nos ha acogido. Nuestros hijos tienen aun mayores problemas para decidir quiénes son. Pero más allá de nuestra identidad nacional o cultural, yace el interrogante universal de si nuestra vida tiene un propósito.

Lo primero que hace la Biblia es brindarnos un fundamento para nuestra identidad. El relato bíblico de Génesis nos enseña que la vida en este planeta proviene de un Creador benévolo. Usted y yo podemos remontar nuestra procedencia a una iniciativa divina de crear y poblar el planeta Tierra. Ojalá los judíos y los palestinos, que pelean desde que sus dos naciones brotaron del patriarca Abraham, puedan algún día trazar su origen hasta el jardín primordial y las manos del Creador.

2. Explica nuestra crisis existencial. Somos un manojo de dudas y contradicciones. En cada corazón ruge un conflicto entre el bien y el mal, y no hay texto de ciencia que explique cabalmente nuestra sed y nuestro dolor. La Biblia ofrece una explicación del conflicto en el plano íntimo del corazón y a nivel universal. Dios hizo un mundo perfecto que fue comprometido por la presencia del pecado. El pecado no es otra cosa que el rechazo de Dios y sus principios en el corazón.

3. Nos habla de la justicia. El concepto de la dignidad humana y la justicia en los Diez Mandamientos está a la base de muchas constituciones patrias. Es verdad que la justicia humana tiende a ser imperfecta, pero Jesús enseñó que los que tienen “hambre y sed de justicia” serán saciados.

El proceso de la justificación ofrecida por Dios incluye los pasos de la confesión, el arrepentimiento y la aceptación del perdón de Dios. El fruto de este proceso es la paz. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). No necesitamos otra cosa que acudir a una audiencia con Dios por medio de la oración y manifestar nuestro deseo de ser perdonados y restaurados.

4. Destaca el valor de la familia. La Biblia es el libro de las familias. Comienza con las historias familiares de los patriarcas, los profetas y los reyes, hasta el hogar terrenal de Jesús y su primer milagro en la boda de Caná, y termina con las bodas de Moisés y el Cordero y el banquete celestial (ver S. Juan 2:1-3; Apocalipsis 19:6-10). En la Biblia hay dramas humanos, terribles errores y escenas de horror indescriptible, pero todo ello es evidencia de su veracidad. Jesús reafirmó el valor de la familia bendiciendo niños y elevando a la mujer. Enseñó que el divorcio era un último recurso, y que el matrimonio era una bendición para toda la vida (ver. S. Mateo 19:3-9).

5. Enseña el amor desinteresado. La Biblia nos enseña a reconocer el carácter del amor de Dios en nuestras relaciones. “Dios es amor” (1 Juan 4:8), y el amor es la moneda de su reino. Este amor especial “es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 13:4-7).

Este es el amor que Dios ejerció cuando envió a su único Hijo para rescatar a la humanidad (S. Juan 3:16). Este amor es la alternativa divina al egoísmo, la sensualidad y la trivialidad de las relaciones que hoy día pasan por amor. La persona que llega a conocer tal amor, aprende a amar como Dios amó.

6. Inspira preocupación por nuestros semejantes. La Biblia nos enseña a amar a Dios y al prójimo. “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Juan 4:20).

Jesús enseñó que la esencia de los Diez Mandamientos es el amor a Dios y al prójimo (ver S. Mateo 22:37-40). Puede decirse que la cruz de Cristo es el símbolo perfecto del gran mandamiento, con un madero vertical que apunta al cielo, y un madero horizontal que señala a la humanidad que nos rodea.


9. Nos dice que Jesús es el Creador y el Salvador. El mensaje central de la Biblia es el esfuerzo denodado de Dios por rescatar a la humanidad de la enfermedad del pecado. Por eso Jesús es su figura central. Desde Génesis hasta el Apocalipsis, Jesús aparece como el Creador, el Cordero, el Mesías, el Redentor que pronto vendrá. Él vino a “buscar y a salvar lo que se había perdido” (S. Lucas 19:10). Pronto su triunfo en el Calvario culminará en la eliminación del mal de todo el universo y en la reunión de la raza caída con el Dios que la creó.

10. Nos señala que Dios provee vida abundante ahora y por siempre. En 3 Juan 2, Dios nos declara: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”. Saber que Dios nos ama es el resultado natural de la lectura de las Escrituras. La lectura superficial de la Biblia producirá consecuentemente una comprensión superficial. Cuando la leemos con sed y hambre de la luz del Espíritu que la inspiró, la Palabra de Dios refrescará nuestro corazón, saneará nuestra mente y nos llenará de una esperanza que puede sostenernos ante los mayores percances de la vida.

La premio Nobel chilena Gabriela Mistral describió inigualablemente el efecto de sus páginas sagradas cuando escribió en el margen de su Biblia personal en 1919: “Biblia, libro mío, libro en cualquier tiempo y en cualquier hora, bueno y amigo para el corazón, fuerte, poderoso compañero”.*

* http://www.gabrielamistral.uchile.cl/estudios/fernandez.html
por Miguel A. Valdivia       Tomado de El Centinela®  de Febrero 2013  
7. Propone la ética del trabajo y el descanso. Un mensaje social de la Biblia es el valor del trabajo. El mandamiento que estipula la práctica de un día semanal de descanso comienza con la declaración: “Seis días trabajarás” (Éxodo 20:8). También el apóstol Pablo advirtió a los creyentes que esperaban el regreso de Jesús en la ociosidad: “Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (2 Tesalonicenses 3:10).

El trabajo requiere naturalmente descanso, y el descanso según la Biblia debe incluir todas las áreas de la vida. El sábado, el único día reconocido como día de reposo en las Escrituras, debía ser no solo una cesación de las actividades regulares, sino una bendición maravillosa para cada creyente. “Si retrajeres del día de reposo [el sábado] tu pie —dice el profeta Isaías—, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová… entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado” (Isaías 58:13-14).
8. Introduce los conceptos de la gracia y el perdón. Quizá no todos aprecian el enorme beneficio humano que podemos derivar de los conceptos bíblicos de la gracia y el perdón. A mi juicio, estos son los dos aportes singulares más valiosos de las Escrituras. La gracia es simplemente la manifestación del amor inmerecido de Dios por sus criaturas. Y no hay terapia humanista capaz de lograr el desahogo emocional y espiritual que se experimenta cuando comprendemos que somos amados por un Padre celestial que se inclina a nosotros para escuchar nuestro clamor y sanar nuestras almas (ver Salmos 40:1-3).

Cuando nos apartamos del camino del amor y la justicia de Dios, caemos en una condición miserable inspirada por la culpa y el dolor de espíritu. La Biblia nos dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
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